domingo, 19 de abril de 2009

Pequeño escape

Una tarde gris palidecía a cada minuto. Confío en que puedan imaginar una plaza, un parque; arboleda decadente como jamás alguien la hubiera podido ver. Sector de juegos oxidado, vacío de individuos. Tres palomas descansaban sobre una hamaca, confiadas, sabiendo que nadie cruzaría por aquella nube de tristeza; indiferente propuesta de diversión situada en una ciudad hundida, caracterizada por los mismos elementos antes mencionados. Esquina, calle empedrada, una relojería de antaño miraba hacia aquel ninguneado verde. En medio de la soledad, sentado en un banquito de rústicos tablones, un poeta escribía en un gastado papel frases inconclusas, con un sentido completamente subjetivo. Comenzaron a prenderse los típicos faroles ubicados en forma desigual, iluminando pensamientos.

Manchones entre grisáceos y anaranjados teñían el cielo; la noche caía estrepitosamente, pronosticando una suerte de truenos, relámpagos de mal augurio.

Era la fecha elegida, el cambio era inminente.

Les voy a pedir nuevamente que imaginen un silencio espectral, de película. Nada en ese lugar emitía ningún proceso motriz audible a los tan sensitivos oídos humanos. Así durmió nuestra ciudad, tan calma, esperando un futuro incierto, pero esperándolo..

Amanece en la aldea, con sus ojos posados en ese moderno sistema que habían elegido, por parecerles progreso en su máximo exponente. Recordamos aquel parque, con su decadente arboleda, su oxidado sector de juegos, las palomas que tan bien descansaban de la vida y sus compromisos... repentinamente, la realidad nos muestra que nada de aquello quedaba. Nada (palabra con tantos significados) -"cause you know sometimes words have two meanings" (alguno se dará cuenta, pienso yo).

Un bloque de cemento se posaba rápidamente sobre aquel lugar de tantas poesías, sonetos formados, lírica resonante. Todo vestigio, verde, un pastito, siquiera algún yuyo, había perdido la vista (para mi) y la existencia (para él). Un centro comercial había sepultado aquella plaza donde nadie (refiriéndome a algo) había bien sabido cubrir todo el espacio, siendo esa nada reemplazada por tantos (¡ja!) y tanto (¡jaja!); sarcasmo.

Aquel poeta habitante de una ciudad que le daba medios para su desempeño y expansión quedó avasallado por un moderno guión, desapareciendo de un todo, de una nada..

Un cuento con un mensaje.

La expansión numérica poblacional de la humanidad genera en el sistema altos niveles de descontrol. Unas pocas personas van creando espacios para acorralar y mantener unida (¿¿unida??) a esa masa en constante crecimiento, reteniéndola, limitando su capacidad de reflexión (precede a la acción). La poética desaparece, opacada por barreras aceptadas por una sociedad sin remedio (¡ni pena!). Progresar no significa relegar un pasado natural, al que tanto se le debe. El más pesimista me dirá que todo estuvo, está y estará controlado por un sistema, ergo para qué luchar. Combatirlo no es la solución, crear alternativas se acerca al ideal; ser conciente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario